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Lula da Silva desiste y Fernando Haddad toma el relevo de la carrera presidencial

by Redacción Karoline.info

Tras una larga batalla judicial, el ex presidente brasileño traspasa el liderazgo del Partido de los Trabajadores a su número dos.

Después de meses luchando por su derecho a volver a la Presidencia de Brasil, Lula da Silva tiró la toalla. El ex presidente, preso desde el mes de abril por corrupción, ha desistido hoy de su candidatura y ha pasado el relevo a su número dos, Fernando Haddad.

Fernando Haddad.
Poco antes del anuncio oficial, el Partido de los Trabajadores (PT) ya dejaba entrever el desenlace en el anuncio más reciente de la campaña electoral. “Desgraciadamente insisten en apartar a Lula, contrariando a la ONU y la voluntad del pueblo brasileño. Lula lo ha pedido: continuemos juntos, unidos, pase lo que pase”, dice en un vídeo Haddad, hasta hace unas horas candidato a vicepresidente.

Acaba así una larga batalla judicial y el sueño de Lula de volver al Palacio del Planalto según el guión previsto: Dilma Rousseff completaría sus ocho años de mandato y luego él tomaría de nuevo el relevo. Pero las cosas empezaron a torcerse con un ‘impeachment’ que apartó a la ex mandataria del poder en 2016, y sobre todo con el escándalo de corrupción destapado por la ‘Operación Lava Jato’, que afectó de lleno al antiguo líder sindicalista.

Lula acabó siendo condenado a 12 años y un mes de cárcel por presuntos delitos de corrupción y blanqueo de dinero, por haber recibido un apartamento de lujo de manos de una constructora involucrada en la trama de Petrobras. Lula fue condenado en un proceso no exento de irregularidades y que avanzó más rápido de lo normal, lo que dio combustible a sus seguidores para que se empezara a hablar de persecución para apartarle de las urnas a toda costa.

Amado y odiado a partes iguales, Lula entró en la cárcel en volandas, mientras el partido iba dando señales de que no renunciaría a presentarle como candidato a la Presidencia porque confiaba en su inocencia. La batalla legal para liberarle (con decenas de recursos en todas las instancias posibles) no dio sus frutos en los juzgados, pero sí a nivel electoral.

Entre muchos brasileños caló la idea de que el ex presidente está siendo injustamente perseguido, y de que él es el único capaz de sacar a Brasil de la tremenda crisis económica, política y social en que está inmerso el país. En la última encuesta divulgada a finales de agosto sus apoyos habían subido hasta rozar el 40%.

Sin embargo, el último día de ese mes, al filo de la madrugada, la Justicia Electoral lanzó el esperado jarro de agua fría. Los jueces rechazaron el último as en la manga de los abogados de Lula, una petición del comité de Derechos Humanos de la ONU pidiendo que Lula pudiera ser candidato hasta que no se hubieran agotado todos los recursos. El Tribunal Electoral vetó la candidatura por amplia mayoría, alegando que los dictámenes de la ONU no son vinculantes y que la ley brasileña no permite que haya candidatos con condenas en segunda instancia a sus espaldas.

Junto con la inhabilitación, los jueces prohibieron que el PT siguiera dando a Lula trato de presidenciable en los anuncios de televisión, bajo amenaza de retirar toda la publicidad. De esta forma, Haddad empezó a aumentar su tiempo de exposición. En los anuncios difundidos hasta ahora el partido recuerda que Haddad fue el hombre a quien Lula confió la expansión de las universidades y escuelas técnicaspor todo el país, lo que permitió que “la hija del analfabeto tenga diploma universitario”.

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