Home Local “A mí no me arrebataron el espíritu”: barranquillera que fue víctima de atentado y hoy es concejal en Londres

“A mí no me arrebataron el espíritu”: barranquillera que fue víctima de atentado y hoy es concejal en Londres

by Redacción Karoline.info

Rosa Gómez Collante sobrevivió en el 2010 a un ataque a bala en el que perdió la vista y una de sus manos. En entrevista con EL HERALDO dijo que pese a las adversidades tomó la decisión de seguir adelante.

“¿Te abandonas o luchas?”, se preguntó la barranquillera Rosa Gómez Collante tras sufrir las secuelas de un  atentado que por poco le cuesta la vida. Aún tiene la sensación de que ese fatídico hecho ocurrió hace poco pero ya han transcurrido casi 10 años de superación que no imaginó ser capaz de lograr.

Hoy es una de los 63 concejales del municipio londinense de Redbrigde, elegida con 1.766 votos, y la primera persona en condición de discapacidad en ocupar este cargo, y además la primera concejal del Partido Laborista en el barrio de Churchfields, partido para el que milita desde hace 30 años.

“Llegué a Londres en silla de ruedas, ciega y mis manos no servían. ¿Qué voy a hacer ahora?, me preguntaba después de haber sido una mujer tan productiva, pero tenía dos opciones, seguir sentada en una poltrona o seguir en la lucha. Yo tomé la decisión de seguir adelante”, contó vía telefónica a EL HERALDO la barranquillera, de 63 años.

Ese suceso que le cambió la vida ocurrió el 16 de septiembre de 2010. Eran las 9:10 p.m. cuando conducía una camioneta de su propiedad por la carrera 56 con calle 94, frente al Patinódromo, en el norte de Barranquilla, y dos hombres, a bordo de una motocicleta AX roja, le propinaron cuatro tiros. Gómez había estado en una reunión de negocios a pocos cuadras del hecho cuando fue atacada.

 

“Decidí regresar a Barranquilla en el 2007 porque me había quedado sin empleo”.

Las balas, que le impactaron la tráquea, el pecho y la clavícula, le hicieron perder la vista y la mano izquierda. La derecha le quedó casi inmóvil.

Gómez tenía en ese entonces tres años de haber regresado a la ciudad, tras emigrar a Londres, en 1972, junto a sus tres hermanos cuando tenía 15 años de edad. Iban a reencontrarse con su madre, quien se había mudado a Inglaterra en 1965 en busca de un mejor futuro para sus hijos.

“Decidí regresar a Barranquilla en el 2007 porque me había quedado sin empleo; trabajaba para el Consejo de Refugiados en Londres pero el Ministerio del Interior tomó la decisión de no seguir ofreciendo este servicio y, en consecuencia me quedo sin trabajo. Además mi mamá y mis hermanos, ya jubilados, se habían devuelto a Barranquilla y pensé en establecerme allá dos años, pero me reencontré con mis raíces, con esa ciudad en la que había nacido pero que no conocía y me amañé. Me hubiera quedado de no haber pasado lo que pasó”, narró la mujer, quien tras el atentado decidió, en el 2011, radicarse nuevamente en Londres.

La recuperación fue dura y le costó al menos unos cuatro años adaptarse a su nueva realidad.  “Por un tiempo no quise ni sobrevivir, después de ser tan activa no me imaginaba estar dependiendo de terceras personas. Decía que dentro de mí había una Rosa Gómez y siempre había estado ahí, a pesar de que no veía y no tenía manos podía seguir siendo yo, como antes”, narró.

 

“Ese cuento de que alguien me leyera los mensajes no iba conmigo, quería ser independiente y lo logré”.

Asegura que se fortaleció psicológicamente y poco a poco empezó a recuperar su vida y seguir con su labor como militante del Partido Laborista, y retomó sus ganas de lanzarse una vez más como concejal.

“No me imaginaba lejos de un computador.  Cuando pude con unos audífonos manejar mi correo electrónico pegué un grito de felicidad. Ese cuento de que alguien me leyera los mensajes no iba conmigo, quería ser independiente y lo logré”, detalló Gómez a EL HERALDO.

Cuando recibió la noticia de que había sido electa como concejal el pasado año, se sorprendió. “No me esperaba ser elegida porque era la segunda vez que participaba como candidata. La primera fue 1993. Pensé en ese momento que sí  teniendo todas mis facultades no fui electa, mucho menos ahora en este estado”, relató la barranquillera, quien antes de ser concejal trabajó para el Comité de Solidaridad con Colombia, el grupo de refugiados colombianos y con el grupo de solidaridad con los presos políticos.

 

“El hecho de que seamos discapacitados no es el fin del mundo”

Rosa, madre de dos hijos varones, afirma que cada día es un reto y diariamente debe traspasar barreras impuestas por misma la sociedad. “Mi prioridad es apoyar a mujeres, jóvenes y personas discapacitadas en el área. El hecho de que seamos discapacitados no es el fin del mundo, es la parte intelectual es el amor por la vida y el prójimo lo que importa”, añadió la barranquillera, quien cuenta con un asistente que le ayuda a redactar documentos, peticiones, etc.

 

FUENTE: EL HERALDO

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